El atletismo vive días inciertos. Por un lado está invadido por la tristeza y la rabia por causa de las innumerables causas por dopaje abiertas (Gatlin, Jones, Pettigrew, Kenteris…). Por otro, nuevos talentos limpios e inocentes aparecen y vuelven a dar esperanza a un deporte gravemente herido.
Hoy mismo se ha confirmado que el americano Justin Gatlin, dos veces campeón del mundo olímpico, finalmente no podrá correr los trials y por tanto no participará en los Juegos Olímpicos de Pekín. Gatlin fue sancionado por primera vez en 2001 por consumo de anfetaminas que reducían su déficit de atención crónico. Más tarde, en 2006 dio positivo por testosterona y la reincidencia le costó una sanción de ocho años, reducida más tarde a cuatro. Gatlin alega que su sanción por anfetaminas es injusta y debe anularse por lo que solo se juzgaría la segunda. La normativa en estos casos habla de una sanción de dos años, pudiendo Gatlin correr en Pekín este verano. Parecía que había luz al final del túnel y que incluso podría correr los trials pero finalmente tendrá que cumplir toda la sanción y no correrá hasta 2010 cuando tenga 28 años. Es deseable que un talento como el del americano no se eche a perder y en un par de años podamos volver a disfrutar de su velocidad en duelos frente a Powell y Bolt.
También hoy se conocía la noticia de que el juicio a Katherine Tanou y Costas Kenteris será aplazado a febrero de 2009. Ambos están acusados de falsa declaración para intentar evadir de manera vergonzosa un control de la AMA previo a los JJ.OO de Atenas 2004.
Sin embargo y por el bien de este deporte aparecen nuevos talentos que empujan y limpian la basura que otros dejan. Es el caso de la keniata Jelimo que con solo 19 amenaza los dudosos récords logrados en los 80, en concreto el de 800 metros por las atletas de Europa del Este. El periodista Santiago Segurola hace un excelente análisis de esta atleta en Marca. La conclusión de ese artículo es el deseo de que esta atleta se dedique única y exclusivamente a correr y que los intereses del mercado y la presión mediática no le lleve a fracasos prematuros como ha sucedido con otros atletas africanos.
La terna de nuevos talentos la completan atletas como Irving Saladino. Este panameño de 25 años, campeón del mundo en Osaka, realizó en mayo de este año un estratosférico salto de 8.73 metros y ya dicen los expertos que en cualquier momento puede caer el récord del mítico Mike Powell (8.95), siempre y cuando no caiga en picado su carrera como sucedió con Ivan Pedroso. Y qué decir de Usain Bolt y Asafa Powell, dos productos más de la inagotable fuente de atletas jamaicana. Parece que Bolt se decanta de momento por los 200 metros pero tras su histórico récord mundial de 100 metros (9.72) parece inevitable que el jamaicano preste algo más de atención a la prueba estrella del atletismo. Veremos que sorpresas nos depara en Pekín el equipo jamaicano de velocidad. Los duelos entre Bolt y Powell prometen ser lo más atractivo de la cita veraniega a los que se podría unir Tison Gay, excelente competidor en grandes citas aunque lejos de las marcas de los jamaicanos.
Sonrisas y lágrimas en el mundo del atletismo. Por el bien de este deporte y de otros como el ciclismo salpicados por la tentadora lacra del dopaje, esperemos que se tomen las medidas necesarias pero sobre todo que se ataque el problema desde la raíz, desde la educación de los atletas. Los deportistas son víctimas de un entorno lleno de presión por el éxito, contratos millonarios y de una fuerza mediática de la que no se pueden abstraer y que termina en fracasos, lagrimas y devolución de medallas.





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