No, tranquilos. No les voy a hablar del partido de ayer. No voy a repasar la prensa ni repetir una y otra vez las mismas informaciones, para eso ya tienen otras webs y otros blogs. Sin embargo, si navegan entre el ruido de las noticias, mejor dicho la noticia, quizá puedan encontrar como he hecho yo una historia de esas que ofrece el otro fútbol, el que no mueve millones ni se juega en estadios de cinco estrellas.
El pasado día 22 mientras España se jugaba superar sus miedos frente a Italia, otra selección nacional se jugaba mucho más que eso, su existencia. El combinado nacional de Iraq se jugaba esa misma noche frente a Qatar la clasificación para la segunda ronda clasificatoria para el Mundial de Sudáfrica 2010. Un empate bastaba. Las gradas rebosaban ilusión en un país devastado por la guerra. Corría el minuto 75 de partido cuando el número diez qatarí se adentra por la banda izquierda, se para, levanta la cabeza como inspirado por el número que lleva a la espalda y mete un centro que el delantero remata a la escuadra. 0-1, fin del partido y fin de la esperanza.
Al finalizar el partido el ex seleccionador iraquí Jorvan Vieira reflejaba el pesar de toda la afición: “Me siento muy triste. Cada victoria del equipo era una victoria de la nación”. Vieira, nacido en Brasil y nacionalizado marroquí, es uno de esos entrenadores trotamundos que un buen día decidieron lanzarse a la aventura asiática y entrenar en el otro fútbol, al margen de grandes ligas y grandes proyectos. Vieira llevó a la selección iraquí al mayor éxito de su historia al ganar la Copa de Asia en 2007. Sin embargo decidió dimitir por la situación de inestabilidad que vive el país.
Ahora los medios de comunicación pedían su vuelta pero no podrá ser. La Federación iraquí ha decidido disolver la selección nacional de fútbol, jugadores, técnicos y staff incluidos. Reclaman mayor apoyo al gobierno, algo difícil teniendo en cuenta la situación política y social del país. La crisis es tal que el equipo entrenaba fuera del país alertados por los secuestros y asesinatos de deportistas de otras secciones. Ojalá algún día la sociedad iraquí pueda volver a disfrutar en libertad del fútbol y del deporte.




