Archivos para 5/07/08

05
Jul
08

La monja que donó Wimbledon

Andrea Jaeger

La ex tenista estadounidense Andrea Jaeger ha desvelado en una entrevista a un periódico británico que se dejó ganar en la final de Wimbledon de 1983 que disputó frente a Martina Navratilova. Jaeger llegó a aquella final como número dos del mundo y reconoce que durante el partido “fallé bolas a propósito y cuando me dio una paliza en el primer set (perdió 6-0 el primero y 6-3 el segudno) fingí estar triste por ello”.

La historia que cuenta la americana para justificar su derrota es totalmente rocambolesca y difícil de entender si no es bajo el prisma hiperaltruista y religioso de la ex tenista. Jaeger afirma que la víspera de la gran final tuvo una fuerte discusión con su padre y que éste abandonó la casa que tenían alquilada. Jaeger fue una tenista prodigio que debutó con solo 14 años y en aquel torneo solo tenía 18. Estaba muy apegada a la figura de su padre lo que le costó la animadversión de muchas de sus compañeras de circuito, que la veían sobreprotegida y distante. “Tras la discusión decidí tocar la puerta de la casa de al lado, donde se alojaba Navratilova, con la intención de pedir un taxi. Aporreé la puerta y llamé al timbre hasta que la entrenadora de Martina abrió y me llevó a la cocina. Martina estaba sentada en el salón. Me echó una mirada rápida como acusándome de haber interrumpido su preparación para la final. Permaneció sentada y no volvió a mirarme”.

Jaeger se queja de que ella en su lugar no hubiese actuado así pero que todo lo que pensó en ese momento fue que había cambiado su rutina y eso le había afectado. “No puedo salir e intentar ganar la final ahora” se dijo a sí misma. “Martina perdió la oportunidad de ayudar a su vecina que sufría por completar sus objetivos, por lo que tuve que hacer el bien. Renuncié a mis deseos por ayudar a los demás”.

Apenas cinco años después de debutar como profesional, Jaeger se retiró por una grave lesión en el hombro. Ella, por el contrario, afirma que sabía de antemano que eso ocurriría porque sintió la llamada de Dios. Desde que se retiró del circuito profesional, Jaeger ha dedicado su vida a la beneficencia y hace pocos meses que decidió coger los hábitos y convertirse en monja de la Iglesia Anglicana Dominicana.