Problablemente sean ahora mismo los dos personajes más impopulares del universo futbolístico brasileño. El primero, Dunga, no ha sabido conectar con la torcida brasileña. Su estilo de juego es la antítesis del fútbol samba brasileño por antonomasia.
El último ejemplo fue el derbi sudamericano de clasificación para el Mundial 2010 frente a Argentina. Brasil empató a cero en un partido romo, tedioso, aburrido y que no perdió porque Argentina tampoco atraviesa uno de sus mejores momentos. En ese partido la afición canarinha que llenaba el Estadio Minerao de Río de Janeiro abroncó a sus jugadores y pidió a gritos la destitución de Dunga, que venía de perder ante Paraguay en el partido anterior. No cuenta ni con el apoyo de la afición ni con el de los jugadores, tras la filtración de las críticas a sus jugadores a raíz del empate ante la albiceleste.
Ese partido lo disputaron jugadores fuera de forma como Adriano y otros que no tienen nivel para vestir la canarinha como Mineiro o Gilberto. Su único éxito, el triunfo en la Copa América 2007 con más resultadismo que juego. Es obvio que Brasil no va a tener problemas para lograr su billete a Sudáfrica, todos lo dan por hecho. Por eso la afición le exige algo más al equipo, algo como seguir siendo la mejor selección del planeta.
Ahora Dunga ha decidido convocar para los Juegos Olímpicos a Ronaldinho, como si el destino de ambos estuviese unido por el fracaso. Dinho tampoco atraviesa sus mejores momentos y también fue abucheado por la grada brasileña durante el último partido que disputó con la selección. Un jugador que se ha inmolado futbolísticamente. Lo tenía todo. Demostró que era y podía seguir siendo el mejor del mundo pero no ha sabido mantener el equilibrio entre vida dentro y fuera del campo, imprescindible para un buen rendimiento. Es algo innato en la mayoría de jugadores brasileños el amor por la noche y la fiesta. Sin embargo, el defecto suele venir resuelto con un mecanismo de autocontrol, véase Romario o Ronaldo sin lesión mediante este último, que Dinho parece no tener.
Aunque parece que el Barcelona no va a permitir a Dinho acudir a la convocatoria de Dunga resulta curioso ver como el seleccionador sigue dando palos de ciego en sus convocatorias, como si no tuviese más donde elegir en la mayor fuente de futbolistas del planeta. Quizá no le vendría mal al Barça ceder a Ronaldinho para que dispute los Juegos. Quién sabe, a lo mejor Dunga le realiza el trabajo sucio a Guardiola y se encarga de poner en forma al brasileño y resucitarlo.




