Dos positivos por EPO hasta el momento en la edición 2008 del Tour de Francia. Los dos españoles. Manolo Beltrán y hoy Moisés Dueñas. ¿Error del ciclista o persecución?
Si se trata de la primera hipótesis no cabe más que tachar de tramposo y condenar a ambos ciclistas, sean españoles o de donde sean. Es más, tras las catastróficas ediciones pasadas de la ronda gala y los controles minuciosos que existen en el ciclismo se podría calificar de estupidez o temeridad el comportamiento de Beltrán y Dueñas.
Sin embargo hay algo en todo esto que no huele bien. No seré yo quien defienda teorías conspiratorias, los tramposos a la calle. Pero desde hace unos años que el Tour tiene cruzados a los ciclistas españoles. ¿Por qué Manolo Beltrán a sus 37 años, con miles de kilómetros en sus piernas y nada por demostrar decide doparse? Su función en el Tour no era más que la de un simple gregario en un equipo que no aspira a nada como el Liquigas, no hay necesidad de doparse y el grita que es inocente. El caso de Moisés Dueñas está aún demasiado caliente como para valorarlo. Decimonoveno en la clasificación, ciclista joven y seguramente escarmentado, como todos, por anteriores casos de dopaje.
Que cada uno lo vea como quiera pero está claro que tras la victoria de Pereiro y Contador en las últimas dos ediciones del Tour y la forma en la que éstas se consiguieron han provocado un rencor en la organización hacia el ciclismo español. Las reivindicaciones de Alberto Contador y los mensajes directos a los mandamases de la carrera gala han hecho daño y da la sensación de que Prudhomme y su troupe quieren demostrar a toda costa que tenían razón al no dejar participar al corredor de Pinto.




