Me encanta la raza de los jugadores argentinos. No se amedrentan, no aceptan que les toreen, no les gusta perder y son capaces de revolverse aun cuando son los invitados de una fiesta en casa ajena. En parte Andres Nocioni, jugador de los Bulls y de ls selección argentina, tiene razón al calificar de “circo” todo aquello que rodea a la selección española de baloncesto en los amistosos previos a los Juegos Olímpicos. Pabellones a reventar, arbitros que no quieren problemas y rivales que terminan aplastados por la maquinaria de juego de los de Aíto y a menudo sacados de quicio, como le ocurrió a los argentinos en el último partido.
Los partidos preparatorios de España tienen cierto aire de paseo triunfal preparado para que la gente aclame a sus héroes, no obstante hablamos de la selección campeona del mundo y es normal que los rivales sientan que visitar la casa del campeón resulta una encerrona, porque saben casi seguro que van a perder. Es muy comprensible la rabia de Nocioni pero sabían a lo que venían y no es excusa. El deporte español vive su edad de oro y el mundo se ha convertido en un gran circo por el que triunfan los artistas españoles. Ya tocaba que nos aplaudiesen.
Argentina lleva 14 años sin ganar a España en baloncesto y eso es mucho más que un circo de un solo día. Los pabellones se vuelven una fiesta porque los jugadores los convierten en una fiesta con su juego y Argentina ha perdido los dos partidos de la fase preparatoria contra España porque ha sido inferior, igual que perdió contra Lituania de 19 puntos, y ahí no había ni circo ni nada que se le pareciese.
Termina comentando Nocioni que al final “se van a creer que los argentinos somos todos indios. Siempre terminamos reaccionando y dejando una fea imagen”. Al contrario, un equipo que se revuelve despierta admiración, respeto por una bandera que no se conforma si le pasan por encima. España y Argentina llegarán lejos en los JJ.OO. Quién sabe si se encontrarán en el camino de las medallas. Si es así, no habrá victorias fáciles ni ambiente circense pero sí la misma calidad, entrega y pasión.




