Todos a estas alturas conocemos al detalle los beneficios de la web 2.0. Un tipo de navegación por Internet que se caracteriza por poder interactuar en cada sitio web mediante chat, foros, blogs o redes sociales, entre otras muchas virtudes. A pesar de no ser algo nuevo todavía no deja de sorprenderme la estricta y repugnante censura que existe en la red a raíz de la libertad que ésta ofrece. No me refiero a los comentarios ofensivos, llenos de insultos, que no aportan nada y que están más que bien eliminados. Al contrario, me refiero a los que cumplen todos los requisitos para ser aprobados pero que los moderadores y webmasters deciden no publicar porque no comulgan con la ideología de su sitio web. Es vergonzoso y no me cansaré de denunciarlo que en la herramienta de la libertad por excelencia que es Internet cada día exista más censura ideológica y que pocos acepten publicar las críticas constructivas que se realizan.
Cada día la red es menos libre porque cada día es más interactiva y eso, por supuesto, no puede ser, molesta a muchos. También podríamos referirnos a las medidas propuestas por la UE de controlar los contenidos de los blogs y a los bloggers pero eso es otro tema. El que nos atañe ataca a pequeña escala, a nivel de post en un foro o comentario en artículo de periódico, los más proclives a la censura. No entienden ni quieren entender la filosofía de Internet porque han nacido en papel y morirán pensando en papel. Están acostumbrados a controlarlo todo en su tirada diaria y quieren hacer lo mismo en Internet. Tarde o temprano tendrán que adaptarse porque o aceptas las reglas de libertad e interactividad innatas de la red o la gente dejará de visitarte y no hay más futuro para los medios que Internet.





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