Siempre oculto tras sus pequeñas y elegantes gafas, cuidada perilla y ataviado con impecables trajes que le otorgan un aire entre mentalista y escritor de novelas de autoayuda, Maurits G. Hendriks busca el oro olímpico en su sexto año como seleccionador nacional de hockey hierba, séptimo en la Federación Española de Hockey, a la que llegó como Director deportivo. Siete años en los que el trabajo ha dado sus frutos y ha consolidado al hockey español como uno de los mejores el mundo. En este tiempo el técnico holandés ha quedado enamorado por la calidad de los jugadores españoles, algo sorprendente si se tiene en cuenta las escasez de jugadores federados en España.
Desde que llegó, Hendriks ha dejado patente su fuerte personalidad y sus particulares métodos de trabajo, pero quizá ha sido ante la cita olímpica de Beijing, su gran objetivo tras el decepcionante cuarto puesto de Atenas, cuando ha agudizado su ingenio. Pocos días antes de los Juegos separó a sus jugadores por puestos y les retó a ascender una montaña del pirineo andorrano. El objetivo de esta prueba era fortalecer la mente y la convivencia para así afrontar con garantías la dureza de los Juegos.
Además, Hendriks y su staff técnico, el mismo con el que fue campeón olímpico con Holanda, lograron que el Consejo Superior de Deportes invirtiera más de un millón de euros en construir una réplica del césped sintético en el que se disputa estos días la competición. Representantes de la federación española visitaron las instalaciones olímpicas meses antes del inicio y observaron que la calidad del césped de hockey hierba era pésima, un modelo en el que la pelota bota demasiado y su control se hace complicado para un deporte tan técnico, por lo que decidieron que la mejor forma de entrenarse y ganar terreno a los rivales era levantar una pista a imagen y semejanza de la china.
Maurits G. Hendriks nació el día de Año Nuevo de hace 47 años en Amsterdam, Holanda. Su currículo está plagado de éxitos desde su comienzo como entrenador allá por 1992, cuando fue contratado por el club de su ciudad natal y lo convirtió en doble campeón nacional. Sin embargo, el mayor logro de su palmarés llegó en Juegos de Sidney 2000, cuando llevó a la selección holandesa a la medalla de oro. Con España su mejor recuerdo fue la victoria en el Campeonato de Europa de 2005 y el bronce en el Campeonato del Mundo de Monchengladbach dos años después. Ahora busca el oro en Pekín para coronar el duro trabajo de más de siete años y llevar a un país como España, que él mismo ha calificado de “pequeño milagro” por la escasez de jugadores, al oro olímpico que desde hace tiempo merece y persigue.




